Si hay algo que no podemos controlar es el paso del tiempo. Durante un instante del mismo, aunque siga fluyendo inexorable, la fotografía habrá conseguido congelar un lugar, unas personas, un recuerdo; habrá hecho que habiten para siempre, aun cuando el mundo continúe sin ellos. El ser humano se define por su carácter efímero pero es quizás el único ser viviente que quiere dejar la impronta de lo vivido.
Sin embargo, ninguna de sus creaciones resiste el devenir temporal; es como si la propia Naturaleza intentase recuperar lo que poco a poco le fue arrebatado.
«Paisaje de la Inexistencia» es una mirada no exenta de nostalgia hacia lo que fuimos, un paseo etéreo hacia lo que quedará de nuestra existencia.
Serie finalista del XVI Premio Luis Ksado de creación fotográfica.